NUESTRA HISTORIA

Organizacón San Francisco

En la ciudad de Tunja las ceremonias fúnebres se realizaron por mucho tiempo (1930 – 1977)  de la siguiente manera: No existían salas de velación y únicamente había almacenes de suministro de cajas, por lo tanto no se conocían los métodos de salubridad para la preparación del cuerpo. Al cementerio central los ataúdes se llevaban cargados al hombro, existían algunos carruajes y en otros casos las rastras (camas de madera tiradas por caballo). En las casas se daba comida, tinto y la gente llegaba a saludar, ya que no existía un lugar especial de velación.

Con el tiempo comenzaron algunos negocios como: La funeraria López, la cual quedaba frente al Colegio el Rosario y también el almacén El Carmen, cerca de la iglesia del Carmen, en estos lugares se suministraban cirios y otros elementos.

Posteriormente en Tunja la Funeraria Monroy emprendió este oficio de una forma más profesional como almacén de suministro. Sin embargo esta empresa no alcanzaba a cubrir las expectativas de una ciudad creciente, que requería un servicio de excelencia y acorde a los cambios sociales de la época.

Cuando la familia Molano en cabeza de Siervo Tulio Molano requirió el servicio por causa del fallecimiento de miembros de la familia, se percataron de la carencia que existía en la ciudad de una empresa con estas características: Servicios de velación, preparación, manejo del duelo y suministro de todos los elementos.

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De esta forma los hermanos Siervo Tulio y Jorge Molano (q.e.p.d) en 1975 se unieron para comprar un carro del que se habían enterado estaba en remate en la ciudad de Bogotá. En ese momento, pese a haber contemplado la idea de crear una Funeraria nada se había concretado. Sin embargo al haber hablado en conjunto se llegó al propósito de fundar una empresa en la que las familias tunjanas no tuviesen inconvenientes a la hora de contratar un servicio de honras fúnebres. Al crecer las ansías de formar una empresa en conjunto entre los dos hermanos y luego de darse cuenta que la ciudad de Tunja necesitaba de otro espacio donde se les prestaran los servicios de velación y de rigor que conlleva la pérdida de un ser querido, deciden que el carro que habían adquirido les servía para tal propósito y por ende, podrían hacerlo sin ningún problema. Resuelven transformarlo en carroza fúnebre, pero cual no sería su sorpresa cuando el italiano al que le llevaron el carro les dice que de hacer tal transformación estarían cometiendo un grave crimen contra la historia nacional, pues el automóvil le perteneció al general Gustavo Rojas Pinilla en la época de su mandato, quien se había hecho acreedor de este gracias a un regalo que le hiciera su homólogo argentino Juan Domingo Perón.

Al darse cuenta del valor intrínseco del automóvil como pieza invaluable se negaron a venderlo; es desde allí donde comienza la historia de un servicio que nació en pro de la comunidad boyacense: La Funeraria San Francisco, primera en prestar el servicio de salas de velación.

Con un dinero que pidieron prestado y un capital que ambos dispusieron, se instalaron salas de velación en unos locales que tomaron en arriendo en la carrera 12 con calle 19, centro de la ciudad de Tunja, en el cual estuvieron durante cinco (5) meses. Pero, por no ser adecuado para las expectativas del servicio que deseaban prestar, no se alcanzó a inaugurar la Funeraria.

De allí pasaron a otras instalaciones, también en arriendo, donde se acondicionaron salas de velación, depósito de cajas y se compró una carroza para la realización de los servicios de traslado rural y urbano. Es así como el 12 de marzo de 1977, San Francisco abre sus puertas.

Poco a poco, y a pesar de ser estas unas de las mejores salas de velación de la ciudad, debieron contemplar la idea de expandirse para brindar un mejor servicio. Toman en arriendo otros salones muy amplios y compran el lote ubicado en la Carrera 12 Número 20 – 93, donde, a pesar de los problemas legales a causa del levantamiento del edificio San Francisco, la construcción se demora más de lo presupuestado, y en razón a que ninguna entidad les presta el dinero requerido, dicha construcción se termina con recursos propios.

Culminada la construcción del edificio, poco a poco se van organizando y adecuando las instalaciones. De esta manera San Francisco nuevamente abre sus puertas ya en una infraestructura propia, adecuadas con un ambiente sereno, despojando a la palabra funeraria del típico significado de lugar oscuro y tomentoso, para ser un lugar de paz con un ambiente agradable y excelente servicio humano, que sirve con ecuanimidad a todos aquellos quienes deben atravesar por tan penoso trance.

Poco a poco, lo que comenzó como un proyecto pequeño fue adquiriendo una mayor dimensión y San Francisco debió expandir sus horizontes ya no sólo a la comunidad tunjana que la había acogido, sino a todo el departamento de Boyacá.

Fruto de esa labor denodada y perseverante nace Servicios Funerales Integrales San Francisco en el año 1996, una organización que presta los servicios preexcequiales, nueva tendencia en la adquisición de servicios excequiales, una idea innovadora que ayuda a mitigar el dolor causado por la pérdida de un ser amado. Con un claro propósito: “Brindar tranquilidad en el presente, para el futuro”.

Villa de Leyva, Chiquinquirá, Santa Sofia, Ventaquemada, Raquirá, Moniquirá y Toca (Boyacá); Barbosa y Santa Ana (Santander) son municipios en los que San Francisco, Servicios Funerales Integrales San Francisco y Funeraria Santo Domingo, prestan un servicio cálido y humano, basado en la responsabilidad y sensibilidad de personas que creen en lo que hacen y muestran una mano amiga, que están allí para servir a quien lo necesite.

Su expansión a sido de tal magnitud que ya cuenta con su propio Parque Cementerio, denominado Parque Memorial Jardines de Santa Isabel. Ubicado en el Kilómetro 7 vía Paipa, que se perfila como uno de los más innovadores a nivel de Latinoamérica. El servicio de Horno crematorio fundado por ellos llevo a Tunja a ponerse a la vanguardia de las formas de duelo que tiene el mundo actual, en el que la preocupación por el medio ambiente ha generado nuevas tendencias como: la cristalización de cenizas, la creación de estatuas, joyas u otros elementos con las cenizas, según disposiciones de la familia.

Siervo Molano, ha sido el autor de múltiples innovaciones: Creo el primer bus fúnebre en Colombia, restaurador de autos clásicos para el servicio de acompañamiento, creaciones que han llevado a Siervo Tulio Molano a ser el gran merecedor de la admiración de sus colegas y le ha dado un alto nombre a Tunja dentro del gremio funerario a nivel nacional.

Durante su 33 años de trayectoria la Funeraria San Francisco ha sido galardonada con importantes méritos como Chibchacum de la Cámara de Comercio, Condecoraciones por parte de Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes)

Por su parte, gracias a la dedicación al trabajo social y su persistencia de Siervo Tulio Molano lo hicieron merecedor de la condecoración Gonzalo Suárez Rendón en 1988 y también el galardón de Fenalco como empresario del año 2009. Orden Gran Caballero de la Cámara de Representantes como gestor de obras sociales en el año 2008.

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